Un resplandor se filtra por los nervios. El sol se pone. Descansa en mis labios.
Tu corazón despierta en canciones que modelan los pliegues de un cuento.
- El dolor puede tener sabor a leche.
- Pero hay cáscaras donde la carne malherida huele a hierba.
- Y sí, un seno es un durazno maduro con hálito salino.
Solo el hombre es quién fabrica patios para ver desfilar su procesión de reyes. Hace así del estrujamiento íntimo el ser de su ensayo exterior.
Es cosa de estar en un poema...
O ver al alma con moho tendida a orillas del mar junto a la tristeza de un atardecer.
Colgada viva.
Como si fuese la madre en cada minuto suyo.
Entonces, Lesamieron sacó todas mis dudas desde una caja.